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Por qué el género debe estar en el centro del Tratado Mundial sobre los Plásticos

Por Tripti Arora, Coordinador, Centro IPEN Sudasiático, Coordinador de Género de IPEN

A medida que la contaminación por plásticos se convierte en una crisis medioambiental y sanitaria a gran escala, el mundo asiste a crecientes llamamientos para que se tomen medidas urgentes y globales. En la agenda figura ahora un Tratado Mundial sobre los Plásticos, cuyo objetivo es frenar el efecto tóxico de los plásticos en los ecosistemas y las comunidades. Sin embargo, para ser realmente eficaz, este tratado debe tener en cuenta una dimensión crucial pero a menudo olvidada: el género.

Debido a factores tanto sociales como biológicos, las mujeres soportan una carga desproporcionada de exposición a sustancias químicas tóxicas en los plásticos. Integrar una perspectiva de género no es solo una cuestión de equidad, es un camino para crear una respuesta más saludable, efectiva y de gran alcance a la contaminación por plásticos.

El peligro pasado por alto: químicos tóxicos en los plásticos

El plástico está lejos de ser un material neutro; está hecho de combustibles fósiles, productos químicos y aditivos, y contiene una gama de productos químicos tóxicos, incluidos los disruptores endocrinos (DEs) como los ftalatos, los bisfenoles (BPA) y los contaminantes orgánicos persistentes (COPs). Estos químicos, utilizados para hacer que los plásticos sean duraderos y flexibles, se filtran en cada etapa del ciclo de vida del plástico, desde la fabricación hasta la eliminación. La exposición a los DEs se ha relacionado con graves problemas de salud, como cánceres, trastornos del desarrollo, problemas de salud reproductiva y daños en el sistema inmunológico.

Para las mujeres, la amenaza es especialmente grave. Las investigaciones demuestran que muchos disruptores endocrinos se acumulan en la grasa corporal, lo que supone riesgos únicos para las mujeres debido a porcentajes más altos de grasa corporal y a etapas de la vida como el embarazo, la lactancia y la menopausia que aumentan la vulnerabilidad a estas toxinas. Además, estas exposiciones tóxicas no afectan solo a la mujer, sino que pueden transmitirse a sus hijos, creando un ciclo intergeneracional de daño. Dado que los productos químicos de los plásticos continúan invadiendo nuestros ecosistemas y cuerpos, es imperativo que el Tratado Mundial sobre el Plástico reconozca estos riesgos específicos de género.

Cómo afecta a las mujeres la contaminación por plásticos

Las mujeres de todo el mundo, y especialmente en los sectores de bajos ingresos e informales, soportan de manera desproporcionada la carga tóxica de los plásticos. En países como la India, millones de mujeres trabajan en la gestión de residuos, clasificando, reciclando y desechando residuos plásticos, a menudo sin equipo de protección ni beneficios de atención médica. Estas trabajadoras se enfrentan a una exposición diaria a productos químicos como retardantes de llama bromados, dioxinas, cadmio y plomo, que pueden provocar graves problemas de salud, como enfermedades respiratorias, cánceres y trastornos reproductivos.

En las plantas de fabricación de plásticos, donde se producen, ensamblan y procesan los plásticos, las mujeres a menudo enfrentan riesgos significativos para la salud debido a la exposición a productos químicos tóxicos. Estas instalaciones con frecuencia carecen de estrictos protocolos de salud y seguridad, dejando a las trabajadoras vulnerables a altos niveles de sustancias peligrosas como ftalatos y bisfenoles (como el BPA). Los estudios han demostrado que la exposición a estos químicos puede aumentar el riesgo de cáncer, trastornos hormonales y resultados adversos en el embarazo. Además, muchas mujeres también asumen la responsabilidad de cuidar a miembros de la familia afectados por la contaminación, lo que agrava su exposición indirecta y su carga psicológica.

El papel esencial de las mujeres para abordar la contaminación por plásticos

Para hacer frente a la crisis mundial del plástico, las contribuciones y las voces de las mujeres no sólo son valiosas, sino indispensables. En muchas comunidades, las mujeres ya están liderando iniciativas de base para gestionar los residuos, reducir el uso del plástico y proteger su entorno. Las trabajadoras del sector de los residuos, por ejemplo, desempeñan un papel vital en los sistemas de reciclaje, pero su trabajo rara vez se reconoce o protege. Mientras tanto, las organizaciones lideradas por mujeres abogan por la prohibición de sustancias químicas nocivas y por políticas que prioricen la salud sobre los beneficios. Reconocer las perspectivas únicas de las mujeres e incluirlas en la toma de decisiones conducirá a soluciones más eficaces, integrales y equitativas.

Un enfoque de género inclusivo para el Tratado Global sobre Plásticos no solo reconocería el impacto desproporcionado que los plásticos tienen en las mujeres, sino que también aprovecharía los roles de las mujeres como agentes de cambio. Cuando se empoderan, las mujeres aportan perspectivas diversas y prácticas que pueden transformar las políticas. Las mujeres que trabajan en todos los niveles, desde la gestión informal de residuos hasta la defensa de políticas, tienen perspectivas que pueden garantizar que las medidas del tratado se basen en los desafíos y las necesidades del mundo real.

Cómo el Tratado Mundial sobre los Plásticos Puede Abordar el Género

Para ser eficaz e integrador, el Tratado Mundial sobre los Plásticos debe dar prioridad al género:

  1. Recopilación de datos sanitarios desglosados por sexo asegurar que las normas reflejen las vulnerabilidades únicas de las mujeres.
  2. Hacer cumplir las normas de salud ocupacional con protecciones como cribados y equipos para sectores de alto riesgo.
  3. Asegurando la Representación en la Toma de Decisiones, así que las voces de las mujeres impactan y dan forma a las políticas.
  4. Prohibición de Aditivos Tóxicos en los Plásticos, priorizando la eliminación de químicos nocivos que afectan a mujeres y niños.
  5. Apoyando a los trabajadores del sector informal con protecciones, salarios justos y beneficios sociales, abordando el papel vital que desempeñan las mujeres en la gestión de residuos.

Una llamada al cambio en la INC5: Que el género sea una prioridad

A medida que nos acercamos a las críticas negociaciones del INC5, la incorporación de la perspectiva de género en el Tratado Mundial sobre los Plásticos debe ocupar un lugar prioritario en la agenda. Los impactos de los plásticos no se reparten de forma equitativa; las mujeres suelen soportar una carga tóxica desproporcionada debido a sus roles laborales y sociales. Ignorar esto haría que el tratado fuera injusto e ineficaz, perdiendo una oportunidad crucial para defender la salud, la equidad y la justicia medioambiental.

La crisis del plástico es omnipresente y afecta a todo, desde los alimentos que comemos hasta el aire que respiramos. Sin embargo, las mujeres se ven especialmente afectadas, sobre todo las que trabajan en sectores de alta exposición como la gestión de residuos y la fabricación, donde las sustancias químicas nocivas de los plásticos amenazan su salud y la de las generaciones futuras. Al integrar la perspectiva de género en el tratado, no sólo creamos una política justa, sino que construimos un futuro resiliente y sostenible basado en la compasión y el cambio práctico.

La próxima reunión del INC5 ofrece la oportunidad de sentar un precedente de política medioambiental integradora, demostrando que el verdadero progreso incluye a todos.

IPEN (Red Internacional de Eliminación de Contaminantes)
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